domingo, 3 de julio de 2011

Francisca Martínez Usero. Poesía




LA MENTIRA

“Vaciedad de vaciedades, todo vaciedad”.

La necedad es tu sendero
tras un caminar errante.
Donde las ansias te empujan
hacia el gran laberinto de la avaricia.

Apetitosos manjares, bañados en lujuria y pasión.
La bruma del desenfreno, ciega la realidad
de un instante, que se disipa como el aliento.
¡Engañosa imagen, la de este espejo!

Tú, la gran Babilonia, que oprimes
a la humanidad, hasta descuartizar sus sueños.
Haces que se postren ante ti, y arrastras con servidumbre
envuelta en suaves sedas de apariencia.

Desde un nacer… a un morir,
todo es una quimera… una falacia.
Somos esclavos de un sistema que oprime
nuestro corazón, con la droga del bienestar.

¡Mortífero poder! ¡Yo te desafío!

Porque pienso, porque existo… más allá.
En una lágrima… en un latido.

¡En mi Verdad!

Que bebe en las fuentes…
De la esencia de la vida.

¡EL AMOR!

Para quienes se amanceban y reposan en este lecho.


Francisca M. Usero.
Desde Murcia, España.

Víctor José Maicas. Artículo




CULTURA, LITERATURA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN.


    Ahora que se está celebrando una de las Ferias del Libro más importantes del mundo, como es la de Madrid, sería conveniente preguntarnos si la literatura recibe la atención que se merece.
    Este pasado fin de semana estuve de nuevo firmando ejemplares de mis novelas en la Feria del Libro de Madrid y pude comprobar nuevamente que, en teoría, todo el mundo apoya sin tapujos a la cultura y a todo aquello que ésta puede aportar a la sociedad, pero en la práctica, los hechos no se corresponden en absoluto con esas buenas intenciones (mientras dura la Feria sí hay mucha repercusión mediática, pero en cuanto termina, de nuevo vuelve el olvido), por lo que creo que deberíamos preguntarnos ya de una vez por todas si en realidad los grandes medios de comunicación promocionan como deberían tanto la cultura en general, como la literatura en particular.
    Pienso que al hablar de este tema en primer lugar deberíamos ser conscientes de que la mayor parte de los medios de comunicación suelen funcionar generalmente (si es que no son estatales) como cualquier empresa, es decir, a través de la promoción de sus productos para conseguir unos determinados intereses económicos que les permitan subsistir y, además, obtener beneficios. Pero a diferencia de otro tipo de negocios (pues a fin de cuentas casi siempre se trata de eso, de un negocio), los ingresos en este caso no se suelen obtener a través de la venta directa de un producto, sino por medio de contratos publicitarios que dependen del índice de audiencia del mencionado producto. Un producto, por cierto, que no vende más por su calidad, sino por la aceptación que obtiene del resto de la ciudadanía según su particular gusto.
Así pues, es justo ahí cuando los medios de comunicación convencionales ya se comportan como cualquier empresa, entrando en la ley de la oferta y la demanda, o mejor dicho en este caso, en la guerra de las audiencias. Y es precisamente en ese instante, y teniendo en cuenta todo lo expuesto hasta el momento, cuando podemos empezar a entender esa poca atención que los medios de comunicación en general prestan a la cultura y, en particular, a la literatura, pues por desgracia vivimos en un país en el cual los índices de lectura son muy bajos. Un país, por otro lado, en el que la cultura generalmente ocupa un segundo lugar, e incluso me atrevería a decir que hasta un tercer o cuarto lugar. No hay más que ver la escasa programación cultural que se ofrece (documentales de investigación, representaciones teatrales, programas literarios…) frente al ocio y, en especial, frente a la denominada “tele-basura” (Gran Hermano, Corazón Corazón, Salsa Rosa y otros muchos espacios de ésta índole).
    Pero aún así, y entendiendo al menos el porqué de esta situación (soy de los que piensan que para solucionar cualquier problema hay que entender por qué se produce e ir así a la raíz del mismo), considero que, aunque resulte en un principio algo utópico, todos los medios de comunicación sin excepción deberían por ellos mismos destinar unas determinadas horas dedicadas a la cultura en general. Sí, evidentemente considerar esto es, en principio y según están las cosas, una verdadera utopía, pero siempre hay una segunda opción que consistiría en que fuera el Estado el que, de alguna forma, intentara mediar en el asunto para conseguir una determinada regulación en ese sentido. Y no, no creo que, como algunos estarán pensando ahora, eso fuera una intromisión del Estado en los intereses particulares de las empresas, puesto que por una parte afectaría a todos por igual y, por otro lado, hay que tener en cuenta que algo similar ya se ha hecho al obligar a los medios de comunicación a no emitir “tele-basura” en el horario destinado a la audiencia infantil.
    Como anécdota, y al hilo de lo que estoy diciendo por si pudiera servir de ejemplo, recuerdo que en mis tiempos de infancia me acostumbré, quizá porque en aquellos años no existía más oferta televisiva, a ver aquel mítico programa llamado “Estudio 1” en donde se nos ofrecían diversas obras teatrales de gran calidad. Sí, posiblemente debido a mi corta edad me acostumbré a ver dicho programa porque no tenía otra opción, pero lo cierto es que fue a partir de entonces cuando empecé a disfrutar del teatro y con la cultura en general.
    Es evidente que casi todos los niños prefieren jugar a ir al colegio, razón por la cual tanto los padres como los profesores les hacemos entender, o al menos lo intentamos, que la base de sus conocimientos repercutirá en su futuro más inmediato, pero si decimos esto a nuestros hijos… ¿por qué no nos aplicamos eso a nosotros mismos a la hora de culturizarnos, aunque ya estemos en edad adulta? ¿Por qué no somos capaces, como sociedad, de seguir acumulando conocimientos para de esa forma tener un mayor criterio a la hora de valorar todo aquello que sucede a nuestro alrededor?
    Aunque quizá, en esto de culturizarnos, tenemos que reconocer también que no es precisamente a nuestros dirigentes a quienes más les interesa una población culta y con criterio. Sí, es evidente que quieren buenos profesionales, pero simplemente en su materia, y me explico. Quieren médicos que sean grandes investigadores o ingenieros capaces de hacer espectaculares edificaciones, pero enseñar a la ciudadanía a preguntarse el porqué de todo y a dotarnos de una amplia cultura general, eso ya es otra cosa. Pienso que no les interesan ciudadanos con el criterio suficiente a la hora de valorar sus políticas, de ahí que prefieran que la ciudadanía utilice su tiempo en saber si un pobre diablo le ha puesto los cuernos a su pareja en lugar de ver, por ejemplo, lo que realmente sucede en Oriente Medio o lo que ha ocurrido en la “revolución social y ciudadana de Islandia”, de la cual por cierto, apenas se ha dado información no sea cosa que ahora a la mayor parte de los ciudadanos les dé por hacerse un sinfín de preguntas y como consecuencia de éstas se les ocurra a todos “pensar”.
    Y si me lo permiten, me gustaría hacer un último apunte en este tema de los medios de comunicación y la literatura en particular, pero en este caso dirigido a los medios locales. Recuerdo que en mis inicios como escritor, en una ocasión acudí a una televisión local debido a que el presentador de un programa cultural había leído una de mis novelas (en este caso concreto era “La República dependiente de Mavisaj”, mi segunda novela). Bien, pues tras casi una hora de entrevista, dicho presentador se dirigió a la audiencia diciendo abiertamente y sin tapujos, que le había sorprendido tan gratamente mi novela que no entendía cómo no éramos capaces de arropar más a nuestros creadores locales ya que muchos de ellos no tienen nada que envidiar respecto a autores ya consagrados incluso a nivel internacional. Es curioso, pero fue entonces cuando comprendí que el problema de muchos autores en sus inicios no es que no tengan la suficiente calidad, sino que los medios de comunicación locales, que son los de más fácil acceso, ni tan siquiera se suelen molestar en intentar leer su obra para así poder valorarla realmente. Evidentemente no son todos, pero la mayoría prefieren ir a lo cómodo, es decir, a leer lo que todo el mundo lee, por lo que por desgracia la célebre frase que dice “nadie es profeta en su tierra” (al menos en sus inicios), seguirá instalada en el refranero popular por los tiempos de los tiempos.

Víctor J. Maicas.
*escritor.
Desde Castellón, España.

Enrique Arias Vega. Artículo






Los Niños Saharauis


    Nunca he entendido la estancia fugaz de niños saharauis durante unos veranos placenteros en España para regresar luego a la miseria de los campamentos de refugiados en Tinduf. ¿Qué ventajas les reporta?
    Por eso, comprendo a la señora Rosa María Sánchez, quien ha prolongado indefinidamente la estadía con ella de Saltana el Bardi, su hija de acogida, aun al coste de ser condenada por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
    Por supuesto que es punible privar de su retoño a una madre biológica. ¿Pero no lo es también impedir el bienestar, la formación y el desarrollo de miles de niños abocados al hambre, al sufrimiento y a una vejez prematura en Darfur, Haití, Sierra Leona y tantos sitios más?
    No se trata del ominoso y retorcido argumento con el que se han robado muchos niños a sus padres legítimos, afirmando que tendrían un futuro más digno con sus secuestradores. En absoluto. Pienso, tan solo, si no sería mejor para muchos niños saharauis estudiar en España y pasar los veranos con sus padres en Tinduf, y no al revés. Lo de ahora es como mostrarles un caramelo para arrebatárselo casi de inmediato.
    Sé que con ello tranquilizamos nuestras conciencias, lo que resulta a todas luces honesto. No sé, en cambio, si es tan loable la actitud de los dirigentes del Sahara al mantener a sus niños en campamentos insalubres como rehenes de su causa independentista. Y lo mismo podría decirse de los sátrapas árabes que derrochan petrodólares en fastos suntuosos en vez de dar educación a los niños de los refugios de Gaza y Cisjordania.
    Y es que muchas veces los culpables de la indigencia no son aquellos que lo parecen a simple vista.


Enrique Arias Vega.
Desde Valencia,España.

Francisca Martínez Usero. Poesía





JUSTICIA ETERNA

He mirado al mal a los ojos…
Y me ha cegado su abominación.
¡Crueldad sin límites! ¡Abismo de desesperación!
Se me hiela la sangre, aterida en horror.

Cuando se abren las puertas del Infierno,
sólo cabe temer una cosa:
¡La destrucción total!
La aniquilación del hombre y con él, su raza.

¿Dónde estáis falsos profetas?
Alimañas, que corréis con vuestra ignominia.
Entrañas carcomidas, despojos pestilentes.
¡Mirad vuestra obra, contemplad vuestro hacer!

Convertisteis en lobo al hombre…
Para el hombre.
Nunca saciareis el ansia de poder,
inoculando el veneno del odio y fanatismo.

En vuestras pupilas se refleja
la antigua y nueva Jezabel,
meretriz a cuyos pechos…
Se amamanta la Bestia.

No escapareis de vuestro pecado,
la condena será eterna.
No miréis al cielo, que no os escucha,
seréis devorados por vuestra propia maldad.

Entonces será mi hora…
Entonces y sólo entonces.
¡Hallaré la Justicia! ¡Hallaré la Paz!

Mientras… oro en silencio.
En el advenimiento de la VERDAD.




A todos los malvados de este mundo, que es mi mundo.

Francisca M. Usero.
Desde Murcia, España.




Francisca Martínez Usero. Poesía




¡MALDITA SEAS!

¡Maldita seas hoy, y para siempre!
Cruel y despiadado verdugo,
que te ensañas con lo bueno.
No soportas la bondad de un existir.

Contra natura, arrebatas al hijo
de la madre, perforando en dolor
un corazón, que solo está hecho para amar.
¡Oh, sangre de mi sangre! ¡Oh, vida de mi vida!

Masacras al mundo con catástrofes, guerras,
y en carcajadas de hediondez te recreas.
Tu fétida fragancia cubre la faz
de la tierra, ensanchando tus dominios.

Tú, que siegas de un tajo las ilusiones
de un niño, ¿Qué placer te procura
sembrar tanto horror? ¿Equilibrio?
¿Fin de un ciclo? Tal vez no.

A veces te equivocas de puerta
obstinada sin razón, abismo de tinieblas
donde la podredumbre es tu lecho,
centinela del infierno… Cautiva de tu maldad.

Sorda y despiadada a gritos de clemencia,
repudiada del mundo como la mayor ramera.
La infinita soledad te corroe,
y la envidia más infame… Por tu hermana.

Me arrebataste el cielo en la tierra.

¡Maldita seas por toda la eternidad!



En tierno recuerdo a mi Sisi. 22/3/2011


Francisca M. Usero.
Desde Murcia, España.


Enrique Arias Vega. Artículo.





Los Deshonestos (Por Fin) Pagan


    La dimisión de Strauss-Kahn de su puesto en el FMI tras la presunta violación de una muchacha es el síntoma de que algo muy importante está cambiando. Hasta ahora, los acusados de cualquier delito se aferraban a sus cargos como posesos.
    Tampoco la corrupción política pasaba factura. El Parlamento francés de la época de Mitterrand dictó dos amnistías generales a la financiación ilícita de los partidos. Recientemente, en cambio, la ministra Alliot-Marie hubo de dimitir por haber recibido agasajos del sátrapa tunecino Ben Alí. Hasta al italiano Berlusconi sus variados y repetidos desmanes acaban de costarle un varapalo en las urnas.
    En España todo esto aún no sucede: el ex jefe de personal de Canal Nou, Vicente Sanz, denunciado por acoso sexual, ha conseguido jubilarse como si nada. Tampoco el caso Gürtel ha conmocionado a los electores, aunque Camps y Esperanza Aguirre se hayan dejado unos cuantos votos en la gatera.
Cada día que pasa, sin embargo, los partidos políticos se desprenden un poco más de dirigentes pringados por acusaciones delictivas: el senador cacereño González Melitón, por ejemplo, dimite "para poder defenderse" del delito de abuso de menores, y el concejal linense Antonio Torres, del de fraude.
    Se trata de un proceso incipiente, claro, pero constante. Si a iniciativa del movimiento de Indignados se logra que las listas electorales no puedan llevar personas imputadas, nos libraremos de un montón de gente dudosa que, si demuestra luego su inocencia, puede volver a la actividad política tan ricamente. Si no, a ganarse la vida como cualquier hijo de vecino.


Enrique Arias Vega.
Desde Valencia, España.
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sábado, 4 de junio de 2011

Víctor José Maicas. Artículo.






COSTA RICA: SOSTENIBILIDAD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO.

             Cuando todavía tenemos muy fresco en nuestra memoria el desastre nuclear de Japón, recientemente la Agencia Internacional de Energía (AIE) ha informado que, a pesar de la crisis financiera global, las emisiones de gases contaminantes de CO2 han supuesto un nuevo récord durante el año 2010.
 
            Así pues, es por tal motivo por el que hoy me he visto obligado a escribir sobre Costa Rica, ese pequeño país que, en cierto modo, es un ejemplo de sostenibilidad frente a esa vorágine de crecimiento no sostenido en la que sin duda han entrado la mayor parte de los países desarrollados. Por lo tanto, hoy les hablaré de lo que vi en ese país centroamericano cuando lo visité hace unos tres años, y podrán comprobar que la calidad de vida de sus gentes no tiene en absoluto nada que envidiar a la de todos aquellos que vivimos en los países más industrializados.
Conocida como la Suiza de Centroamérica por la calidad de vida de sus habitantes con respecto a los países de su entorno, este pequeño país sin ejército ha sabido conservar su gran riqueza ecológica a pesar del cada vez más numeroso turismo que invade sus impresionantes parques naturales, por lo que en este rincón del planeta todavía se puede observar claramente la naturaleza en su estado puro.
            Así es, Costa Rica es un conglomerado de parques naturales en los que la naturaleza nos muestra todo su esplendor y magnificencia: desde zonas pantanosas y manglares hasta volcanes en plena actividad, pasando por espectaculares bosques tropicales y playas vírgenes en donde poder perderse sin miedo a ser encontrado.
            Sería imposible definir en un simple artículo toda la magia que nos ofrece este bello país, pero intentaré aunque sea en unas cuantas líneas resumir algunas de las sensaciones que sentí al visitar alguno de sus parques.
            El primero en el que decidí adentrarme fue en el de Tortuguero, ese paraje natural que muchos definen como el “Amazonas Centroamericano”. Me habían hablado mucho y bien de él, pero lo que mis ojos pudieron contemplar superó hasta mis expectativas más optimistas, pues el respeto a la naturaleza es tal, que no existen carreteras para el tránsito de vehículos terrestres en sus dominios. Es a través de los canales y manglares por donde te introduces al parque, contemplando en vivo y en directo la explosión de vida que se produce a cada instante. Monos aulladores, cuyos estridentes sonidos te estremecen por momentos, caimanes en busca de presas, pájaros de mil colores exhibiendo todo su esplendor y, cómo no, tortugas, esas precisamente que dan nombre al parque, pues Tortuguero está considerado uno de los lugares por excelencia en el cual las tortugas gigantes desovan a lo largo del año. Recuerdo sobremanera el sugerente paseo en plena noche en el cual pude observar el inigualable espectáculo que se produce cuando una de estas tortugas, en pleno trance, desova y entierra meticulosamente los huevos en un apartado rincón de la playa. Pero en este espectacular parque no sólo pude contemplar la naturaleza en sí, sino también esa armonía con el medio natural en la que viven los habitantes de este lugar: casas con vistosos colores como emulando su entorno, niños asistiendo a la escuela en clases al aire libre, y una existencia relajada y pausada por parte de los lugareños en la que el estrés se convierte en tan sólo una simple palabra sin sentido en este rincón del mundo.
            Y después de, precisamente, haberme curado en Tortuguero de parte del estrés que traía de Europa, decidí entonces visitar otra de las maravillas de este país, el Parque Nacional del Volcán Arenal, siendo allí donde descubrí el gran poder que en ocasiones tiene la naturaleza. Este volcán activo te estremece el alma cuando, sin pedir permiso, escupe rocas incandescentes entre atronadores e inquietantes sonidos. Aún así, y según dicen los lugareños, su actividad está bastante controlada, motivo por el cual la vida de los habitantes de sus alrededores transcurre de una forma tranquila y sin excesivos sobresaltos. Así pues, resulta todo un placer sumergirte en las “Termas de Tabacón” desde donde puedes observar, relajando tu cuerpo entre las aguas de este balneario natural, toda la exuberante naturaleza que te rodea mientras observas atónito la espectacularidad de la gran montaña de fuego.
            Para los últimos días de mi estancia en Costa Rica opté por “perderme” entre la magia y suntuosidad de las playas de Guanacaste, en la costa del Pacífico, unas playas vírgenes en las cuales puedes llegar realmente a perderte de una forma literal de todas esas miradas y actitudes extrañas que en tantas ocasiones no nos dejan relajarnos como quisiéramos. Sí, resulta maravilloso poder aislarte por unos instantes del estrés de la vida moderna, precisamente en un lugar paradisíaco en el que la Madre Naturaleza nos muestra todo su esplendor y espectacularidad.
            Evidentemente, fueron muchas más cosas las que llegué a sentir en este maravilloso rincón del planeta, por lo que les recomiendo que, si tienen ocasión, no dejen de visitar este país para que así tengan un motivo más para comprender lo importante que es mantener todo aquello que la naturaleza nos regala, y podamos así combatir con todas nuestras fuerzas el terrible daño que se le está haciendo al planeta a través de esa incontrolada industrialización que, por regla general, tan sólo beneficia y hace ricos en gran medida a unos cuantos en detrimento de toda la humanidad.
            Así pues, quizá tengamos que aprender mucho en este sentido de ese pequeño país llamado Costa Rica, un lugar en el cual la sostenibilidad está dando sus frutos y en donde sus habitantes han sido capaces de respetar y conservar el maravilloso entorno que les rodea, sin que ello les haya ocasionado perder calidad de vida.


Víctor J. Maicas.
*escritor.
Desde Castellón.