domingo, 30 de octubre de 2011

Marisa Pascual. Artículo.



CARTA A YUE YUE

    (La niña china doblemente atropellada e ignorada en medio de la calzada, un día 13 de octubre de 2011)
    Querida niña china desconocida para mí, pero niña, mi posible hija, mi posible amor, mi posible tesoro. Te admiro ya tan pequeña, ya tan lejana y te diré por qué... tu ejemplo, tu entrega y renuncia me hablan de estandarte, de pancarta universal que anuncia IGNORANCIA, MISERIA, ANESTESIA. Y tú, tan pequeña, tan inocente, sin saber que aquella carretera iba a estar plagada de ciegos que ven, de patanes esclavizados por la brutal sordera del silencio en el que se refugian para no seguir tragando la vida que les ha tocado o para seguir atiborrándose de la que con aplomo soportan sobre sus hombros, enmascarados por el eco apetecible de la vida cómoda y fácil, locos sin compromiso temerosos de cordura, corazones atestados de ruinas llenas de agujeros por donde asoma su cobardía, deshechos que expulsa la sociedad reventada de toxinas que vierte a sus crías de laboratorio, cuevas infernales de almas escapadas donde ni un minúsculo crepitar de grandeza asoma.
    Te pido perdón niña china, en nombre de toda la humanidad a la que represento. Estoy muy preocupada por esto que te ha pasado. Es un símbolo del poder de las bestias ausentes del latir que necesita el alma para bailar al compás de la vida. Eso me hace pensar en el nivel de toxicidad que tienen nuestras mentes, en el envenenamiento que recorre nuestra sangre y que causa ese gélido comportamiento donde ya no distinguimos lo más primario, el derecho a la vida. Si tan dormidos estamos como para privarnos del instinto natural de reacción cuando vemos que hay un ser indefenso ante nosotros y le atropellamos como quien pisa una cáscara de plátano, si tan ajenos a todo lo que concierne más allá del límite de nuestras cabezas, por estar demasiados sumergidos en el interior de nuestros egocéntricos mundos alienados, si tan crueles, si tan míseros como para no saber dónde hay una lágrima, dónde un dolor, dónde una sonrisa, dónde está el horror que supone ver a una niña ensangrentada y atropellada sobre una carretera... renuncio, renuncio y renuncio a creer que podamos llegar a ser eso.
    Me pregunto cuántas bofetadas, cuántas borracheras, cuántas distracciones, cuántas guerras necesitaremos para comenzar a darnos cuenta de que el corazón de esa niña está repartido entre todos nosotros, que las lágrimas de esa madre serán las nuestras, que su dolor recorrerá tarde o pronto nuestros corazones, que ese atropello nos habrá aniquilado también a nosotros de alguna forma que aún desconozco. Y quisiera saber cuál es la frontera que un día cruzamos, dónde el límite que hace tiempo ya traspasamos, qué fue aquello que causó la confusión, la imposibilidad de reaccionar ante cualquier angustia que vemos, quizá por lejana, por ajena, quizá estemos demasiado distraídos o debería decir amaestrados... como bestias a quienes venden la palabra “libertad” arrebatada ya desde su origen pero que en un acto salvaje hacemos acopio de su lado más infernal.

    Querida niña china, ya no me quedan palabras ni apenas lágrimas, sólo siento rabia, vergüenza ajena, ganas de rebobinar este tiempo, esas mezquinas acciones o mejor dicho, esa preocupante pasividad que portan unos cuerpos que pasan al lado de una niña muriéndose en medio de una calzada, ensangrentada, aplastada, agonizante y la confundamos con cualquier obstáculo en la carretera al que hay que arrollar y esquivar porque nos incomoda y retrasa en nuestros importantes quehaceres.

26 de octubre de  2011


Marisa Pascual.
Desde Madrid. España.

Daniel Gorosito Pérez. Artículo.




VIGENCIA DE LA RELACIÓN ÉTICA-POLÍTICA


Desde la Grecia clásica, la relación entre ética y política ha sido uno de los temas que más ha preocupado a muchos filósofos e intelectuales, a lo largo de la historia del pensamiento humano.

Durante la antigüedad y el Medioevo se daba por sentado que la relación ética-política era una relación esencial, algo natural, es decir, era parte de la realidad misma de estas esferas de la acción humana.

Entre ellas no había contradicción, ni separación posible. Ambas se articulaban en el desarrollo histórico de las sociedades. Dedicarse a una de ellas implicaba acercarse a la otra.

De tal forma que, los filósofos antiguos y medievales no podían concebir una separación entre ellas pues, ética y política estaban unidas en una relación indisoluble.

Es hasta la Edad Moderna, con pensadores como Nicolás Maquiavelo (injustamente juzgado por la historia), cuando comienza a cuestionarse si esta relación, ética-política es esencial, necesaria como afirmaban los antiguos, por el contrario es contingente.

Al hombre moderno ya no le parece que sea una relación tan natural. Y a Maquiavelo le tocará sembrar la duda sobre este vínculo. Para el pensador florentino el fin del verdadero político, del gobernante eficaz, es el ejercicio del poder, no por el poder mismo sino en función del bienestar general o bien común.

Es este bien común, el criterio que ha de regular en última instancia, la actuación del gobernante. Dicho principio regulador, vendría a desvirtuar la imagen que, históricamente, nos hemos hecho de Nicolás Maquiavelo: una persona sin escrúpulos, totalmente inmoral.

Afirmar que este filósofo no reconoce ningún límite moral a la acción de los gobernantes, es no haber comprendido, ni el contexto, ni el pensamiento del asesor político florentino.

Después de Maquiavelo, muchos, la mayoría oportunistas, han interpretado su pensamiento según su conveniencia, haciendo del poder político un instrumento de corrupción por medio del cual se puede cometer cualquier tipo de crímenes y abusos.

Con ello, han desnaturalizado la verdadera función de la política y han puesto en entredicho la importancia del papel del político dentro de la sociedad. Esto ha desembocado en un rechazo de la gente común hacia la actividad política por considerarla deshonesta.

Lo anterior nos revela que este tipo de reflexiones en torno a la relación ética-política permanece vigente y que, a pesar del tiempo transcurrido, es uno de los temas más permanentes de la filosofía.

Como sociedad debemos de tener claro que el gobernante como tal, tiene una función específica y determinada. Platón afirmaba que, así como el buen capitán de un barco es aquel que sabe llevar a puerto seguro su nave, el mejor gobernante será quien dirija el Estado de tal forma que todos los miembros de la sociedad logren alcanzar el fin último de la vida en sociedad: el bienestar y la felicidad.

El buen gobernante será por lo tanto, quien consiga llevar a buen puerto la nave del Estado lo que, en términos platónicos, significa que los miembros e la sociedad sean felices. Para ello se necesita que la acción del gobernante, esté limitada por principios morales que le permitan y en ningún caso le impidan, consecución del fin último del poder político.

Mostrar la necesidad de consolidar la relación ética-política, resaltando la importancia que para el hombre de Estado tiene contar con principios éticos que regulen su acción como única vía para lograr el bienestar de las sociedades en el mundo globalizado que traviesa una grave crisis económica de base moral, es la tarea del filósofo y los intelectuales hoy en día.

Aunque ya sabemos que, históricamente el político pragmático siempre ha desconfiado del intelectual, marginándolo y con ello despreciando un conocimiento que es vital.

Cuando esta situación cambie, cambiarán muchas cosas que hoy son parte de nuestra triste realidad social.



Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Desde  Uruguay.





Víctor José Maicas. Artículo




DE MADRID AL CIELO, PASANDO POR “LA CAÑADA REAL”

    No hay excusas posibles para no intentar hacer una mejor y más justa redistribución de la riqueza en todo el mundo.
     No hace mucho se publicó en Bottup uno de mis artículos cuyo título era “Nueva York y los contrastes sociales en pleno primer mundo”. Pues bien, si algunos piensan que tal situación es excepcional, que miren de puertas hacia adentro y comprobarán que esto es algo habitual en muchos de los países pertenecientes al llamado primer mundo.
    En demasiadas ocasiones he escuchado esa afirmación de que “por desgracia, no hay para todos, y unos deben vivir mal para que otros puedan vivir mejor”. Bien, pues si esto fuera algo científico, es decir, que realmente no hay para todos, lo primero que se debería hacer, bajo mi punto de vista, es empezar a controlar de forma lógica y solidaria la natalidad para de esa forma evitar al menos el sufrimiento gratuito de mucha gente que tan sólo nacerá para malvivir en la precariedad y en la miseria más absoluta.
    Pero claro, cuando uno empieza a escuchar que sí hay suficientes alimentos (al menos de momento) para todos los que habitamos este planeta, que sí existen también suficientes avances médicos para erradicar muchas enfermedades, que con tan sólo el 1% que se ha destinado para salvar a la banca se hubiese podido eliminar toda la deuda de los organismos de Naciones Unidas destinados a combatir el hambre en el mundo, que con parte del dinero destinado a armamento se podrían mejorar las energías alternativas menos contaminantes, que el 20% de la población mundial consume el 80% de los recursos del planeta frente a ese 80% de seres humanos que tan sólo se reparten el 20% restante, que con sólo el 0’7% de aportación de los países ricos se podría…
    Sí, podría llenar páginas y páginas hablando del injusto y mezquino reparto de la riqueza del planeta, y es por tal motivo por el cual me indigno al oír que “debemos ser conscientes de que no hay para todos”. No, evidentemente no hay para todos si en el mundo consentimos que existan “milmillonarios” mientras en determinados continentes las gentes se mueren literalmente de hambre, tampoco habrá para todos si consentimos que sigan existiendo los paraísos fiscales para que, quizá, unos cuantos especulen con ese dinero sobre el precio de los alimentos, y menos aún habrá para los más débiles si los países ricos explotan los recursos naturales de las naciones subdesarrolladas mientras encima muchos se quejan de que hay demasiados inmigrantes en nuestras calles. Y, por supuesto, seguirá sin haber menos para la gente en general si hacemos caso omiso a las reivindicaciones salariales de los trabajadores mientras determinados ejecutivos ingresan millones y millones de euros anualmente, y evidentemente tampoco habrá para todos si… Así es, la lista se puede incrementar probablemente hasta el infinito, y es entonces cuando sí será verdad que no hay para todos (con esta brutal crisis económica originada por la locura económica neoliberal, hasta los ciudadanos del llamado primer mundo están sufriendo ya las consecuencias de ese avaro e injusto reparto de la riqueza).
    Y es por todo esto por lo que les he recordado el artículo de Nueva York en este que lleva por título “De Madrid al cielo, pasando por la Cañada Real”, puesto que en realidad no es cierto que no haya para todos, sino que lo que realmente sucede es que probablemente preferimos mirar hacia otro lado si a nosotros no nos afecta directamente una determinada situación para así, además de no perder ni un sólo miligramo de calidad de vida, no dar opción a nuestra conciencia a rebelarse frente a nuestra pasividad. Una pasividad que, por cierto, no es capaz de inmutarse ni tan siquiera teniendo la realidad a escasos minutos de nuestro hogar, tal y como sucede en Madrid, Nueva York y en tantas y tantas ciudades a lo largo y ancho del mundo. Pero tiempo al tiempo, pues según las últimas estadísticas en España ya existen más de nueve millones de pobres (más del veinte por ciento de la población y eso que estamos entre los países más industrializados del mundo; así que imagínense cómo deben de estar los demás).
    ¡Vaya!, perdón, se me había olvidado, “La Puerta del Sol” de Madrid dista apenas unos 14 kilómetros de “La Cañada Real”, un barrio en donde la miseria y la precariedad campan a sus anchas a tan sólo unos minutos del lujo y la ostentación de unos cuantos privilegiados.



Víctor J. Maicas
*escritor.
Desde Castellón. España.

María Dolores Herranz. Poesía.




SU CONDENA

La condena de estar viva, era su más dura pena
con la boca muy sellada y sangre hirviendo en las venas.
De ser un día con luz, paso a ser noche muy negra,
aquel paisaje florido, se convirtió en hojas secas.
Como coraza de amianto, su memoria la atrapaba
con una angustia perenne, despertaba las mañanas.
Mal llevaba su rutina invadida de añoranzas,
sólo podía sonreír al rememorar su infancia.
¿Por qué nos amantaste con tu leche tan amarga?
¿Quién te despertó aquel día, con estruendos de metralla?
¿Qué fue lo que sucedió, quién pagará aquella tasa?
¿Dónde fueron a dormir los que sacaron al alba?
Hoy no quiere recordar los zumbidos de las balas
ni las raciones de pan, de leche o de palabras.
Quiere volver a encontrar ilusión en las miradas
y que les deslumbre el sol cuando abra la ventana.
Ver el triunfo de la vida y el final de la guadaña,
que no vuelvan esos tiempos de oscuridad y de rabia,
de silenciar unas bocas con las miradas que hablan.


Dolores Herranz.
Desde Valencia. España.

Daniel Gorosito Pérez. Poesía






HAMBRE DE PAN


Hay multitudes
de ojos enrarecidos,
un signo inequívoco
del nervioso final
de una inconclusa quimera.

Hay hambre de pan.

Corazones resecos,
miradas agrias
chocan contra el muro de la indiferencia,
alborada del silencio.

Hay sombras en el agua
y
un pez perdido en mares eternos.



Daniel Gorosito.
Desde Uruguay.

Francisca Martínez Usero. Poesía






EL MUNDO AL REVÉS

Me he asomado a la ventana
de la vida, y he visto...
¡El mundo al revés!

Hijos, que maltratan a sus padres.
Padres, que matan a sus hijos.
Abuelos, abandonados a la miseria
moral más absoluta, revestida
de muerte digna... "La Eutanasia".

Políticos, que legislan contra natura.
Corruptos bajo mansa apariencia...
Lobos, de una sociedad abocada a la ruina.

Médicos, que olvidan su juramento hipocrático
bajo la sábana de la salud social.
-Higiene sexual, planificación familiar-
Qué forma más antológica
de asesinar al έμβρυα no nacido...
Como un placebo de conciencia.

Jueces, que se venden
como la mejor de las prostitutas.

Pueblos, que se mueren de hambre
mientras yo, vivo en la opulencia.

Juventud, maleada y engañada,
ignorante...fácil de manipular
en un borreguil adoctrinamiento de libertad.

Guerras estúpidas, llamadas conflictos.
Cuyos daños colaterales,
recaen siempre sobre el más débil.

Educadores, sin autoridad
esclavos al látigo del alumno.
¿Dónde está el Maestro?

Hombres, que matan a mujeres
como ostentación del más arcaico machismo.

Terrorismo, que implanta sus ideas
a golpe de tiro en la nuca.

Iglesia, que enciendes una vela a Dios
y te arrodillas ante el dinero.
"Médico, cúrate a ti mismo".

¡Qué locura, qué despropósito!
¡Qué impotencia, qué dolor!

En este carnavalesco paseo,
me ahoga la ignominia y podredumbre humana.
Cuya fetidez impregna las entrañas del hombre.

Necesito limpiar la atmósfera de mi existir
con energías renovables de esperanza,
honradez, comprensión, bondad,
justicia, generosidad, verdad.

Pregunté a un niño qué quería,
y me dijo: "Soñar".

Para quienes desean un mundo mejor.

F. M.Usero.
Desde Murcia. España.

Enrique Arias Vega. Artículo






¡Jobar con Halloween!

    Cada día que pasa hay menos trabajo pero más fiesta.
Ahora le toca el turno a Halloween, festejo que no tiene nada que ver con nuestra tradición, que muchos ignoran de qué va y que hasta hace pocos años ni siquiera sabían que existía.
    Eso no obsta para que ahora los colegios interrumpan su jornada lectiva y que niños y no tan niños compitan con disfraces a cuál más extravagante.
Es que no dejamos pasar ni una sola fiesta. Y, por si no hubiera bastantes, seguimos inventándolas. Ya ven: la Tomatina de Buñol es un jolgorio colectivo que apenas si cuenta con 50 años de historia y ya se ha convertido en todo un clásico, con más tradición que muchas de las antañonas romerías populares.
    Puestos a inventar, la localidad alpujarreña de Bérchules celebra el fin de año en pleno mes de agosto y concita a juerguistas de todas partes que están a la que salta, sea donde fuere.
    Hay quien piensa que esta propensión española a la fiesta está impresa en nuestro ADN, como ahora se dice. Así se explicaría que, pese a tantas hipócritas normas contra el maltrato de los animales, continúen los toros embolados y demás festejos bárbaros y primitivos que jalonan nuestro país.
    Lo peor de todo es que no hay quien le ponga el cascabel a ese gato, ni siquiera en estos tiempos de crisis económica. Porque mucho quejarnos de los posibles recortes sociales, sí, pero si se redujese drásticamente el presupuesto de las fiestas patronales es cuando la gente se lanzaría a la calle en una estruendosa protesta.
    Al menos, en favor de Halloween, hay que decir que no le cuesta un duro a las arcas públicas. Algo es algo.


Enrique Arias Vega
Desde Valencia, España.